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¡VOLVEMOS AL MALAKIDS!

Hace unas semanas recibimos un mensaje de unas personas muy especiales: los organizadores del Malakids, el festival más cañero y completo de la agenda infantil de Madrid.
 

 
Les conocimos la edición del pasado mes de abril, cuando nos eligieron para que tocásemos en su primera toma de contacto, en la Plaza del Dos de Mayo. Aquel domingo amaneció gris, y se auguraba tormenta, pero cuando llegamos a montar, el sol empezó a asomar tímidamente. Era un gran presagio de lo que iba a ocurrir apenas una hora después: decenas, cientos de personas, coreaban la historia de Picapollito al ritmo de ATTGKids, y movían las caderas bajo los consejos de Paulix, que insistía en la importancia de bailar bien un rock'n'roll. 
Fue uno de los mejores conciertos que habíamos vivido hasta la fecha, y por lo que parecía, no era sólo una sensación de Paulix y ATTGKids.
 

 
Efectivamente, poco tiempo después, los precursores y organizadores de Malakids nos volvían a llamar, esta vez para abrir el festival en un lugar muy especial: el teatro del Centro Cultural Conde Duque.

Aunque nos apetecía una barbaridad veros allí, nos temblaron un poco las piernas. El aforo del Conde Duque es grande y teníamos poco tiempo para darle difusión, así que teníamos nuestras dudas de que fueseis a acudir en masa a vernos (cómo hacéis siempre) y que, por tanto, no fuese el gran conciertazo que queríamos disfrutar con peques y mayores.
 

 
Hasta los músicos, a veces, se equivocan.

Vuestra respuesta fue masiva. Las redes sociales se llenaban de mensajes en los muros de Facebook y Twitter pidiéndonos entradas, nuestros teléfonos echaban humo y la web de Conde Duque enseñaba, a cada minuto, cómo los asientos se iban agotando. Una vez más, el concierto estaba siendo un éxito antes siquiera de haber empezado.
 

 
El lugar era maravilloso y estábamos felices de tocar allí. Mientras ATTGKids hacía la correspondiente prueba de sonido, Paulix y la temida Sombra hacían de las suyas por el espacio, y se asomaban por un huequecito a comprobar cómo la cola de gente que esperaba en la puerta llegaba cada vez más lejos.

Y llegó el gran momento. 

Las puertas se abrieron, las luces se apagaron, y Paulix salió a recibir vuestros aplausos y vuestras sonrisas. Unos presentadores muy especiales le ayudaron a empezar y pasados pocos minutos recibíais a los ATTG con una tromba de vítores. 
 

La historia de Picapollito avanzó, como siempre, con luces y alguna Sombra, con tempestades y canciones, y el barco llegó a buen puerto, como en cada concierto, con vuestra ayuda.

Al terminar nos hicimos fotos, incluso pudimos hablar con las cámaras que grababan el concierto y vuestras opiniones. Nos lo pasamos fenomenal y confirmamos de nuevo que somos muy afortunad@s porque nos rodeamos de vosotr@s y vuestr@s peques, que sóis los mejores.
 

 
Gracias por cumplir nuestro sueño de hacer retumbar el suelo del Conde Duque.

¡Nos vemos pronto, no nos perdáis de vista!

¡SÁLVESE QUIEN JUEGA!