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Crónica de un éxito anunciado

Erase una nuez
El pasado sábado 28 de septiembre teníamos programado un concierto en la Librería "Érase una Nuez", un lugar con mucho encanto. Nunca habíamos tocado en un espacio tan pequeño, así que nos despertaba mucha curiosidad saber cómo iba a funcionar, si íbais a venir a vernos, si se escucharía bien, si tendríamos espacio para bailar...
 
Nuestras primeras dudas se disolvieron dos días después de poner a la venta las entradas: desde la Librería nos informaron de que se había completado el aforo y... ¡había lista de espera! Se avecinaba un gran, gran concierto.
 
La Librería nos encantó desde el primer momento: después de montar los instrumentos y ajustar el sonido, hicimos un pequeño ensayo cerrado y despejamos las demás incertidumbres: se escuchaba fenomenal y había espacio para mover las caderas.
 
Poco a poco empezaron a llegar l@s más puntuales. La lluvia empezaba a caer en Chamberí y lo que era un puñadito de peques y mayores se convirtió en un grupo enorme de personas que esperaban para entrar. ¡Incluso las personas de la lista de espera habían venido con la esperanza de poder entrar!
 

lleno en libreria

El concierto empezó a las 18.10 horas, cuando casi todo el mundo se había sentado. El asiento duró poco, por
que Paulix empezó a presentar a la banda y en seguida empezó a levantarse el público. Los primeros acordes de la guitarra rítmica, en manos de Javi, seguidos por el sonido de las cuerdas del bajo en manos de Memo pusieron al resto del público de pie, mientras César, nuestro Señor de Los Tambores, ponía ritmo a la presentación. Finalmente, las manos de Diego pusieron en marcha la guitarra solista y los ATTG interpretaron la primera canción de la tarde... ¡cantada por el público!
Paulix nos iba guiando por la historia de Picapollito y el público bailaba y cantaba sin parar. Al terminar la historia, todo el mundo pidió un "bis" a coro, y no pudimos evitar cerrar con algunas de nuestras canciones favoritas, mientras averiguábamos que algun@ de vosotr@s tiene un elefante en casa o que aún recordáis las canciones de vuestra infancia.
 
Disfrutamos mucho, y hablamos con much@s de vosotr@s: nos encantó veros tan felices como nosotr@s lo fuimos y que pronto vayamos a volver a vernos.
 
Y sobre todo nos encantó una cosa: que gracias a vuestros bailes y a vuestro entusiasmo, se viviera una gran fiesta en la que, como tantas otras veces, no cabía... una nuez.